Archivos Mensuales: octubre 2009
La ira de Alazne se desata en Facebook
Mamaaaaaaaa, jod*********r!!
Alazne, concursante-ratita presumida- la niña de la crisis de ansiedad- la hija de su p*ta madre- la de la bofetada, no ha pasado desapercibida en la edición actual de Pekin Express. Ni en el programa, ni en Facebook, desde donde desata su ira a través de una aplicación.


Las aplicaciones de Facebook son una manera más de entretenernos. La granja, el poker y la dichosa galletita de la suerte (ahora también trébol de la suerte), se han hecho populares entre los usuarios y para algunos se convierten en una adicción. Son odiadas y deseadas.
Cuando abrí mi perfil en FB me resultaba gracioso lo de regalar caramelos, recibir bebidas o que me dieran abrazos, esa sí que me molaba. Hoy, por el contrario, me dan una pereza enorme. Siento un rechazo natural cada vez que un amigo me invita a formar parte del “pet society”, a averiguar lo que significa mi nombre o a combatir en su bando en la guerra de mafias.
Y yo no soy la única, muchos usuarios se han cansado de aceptar invitaciones a aplicaciones sin sentido y sin tener muy claro que tipo de acceso a tu información personal estas autorizando. Así que al más puro estilo 2.0, ahora podemos aprovecharnos de la versión Facebook lite . Menos información, más limpieza en el diseño, pero sobre todo… sin rastro de Alazne y su ira desatada
Facebook también quiere que me eche novio
No era suficiente con mis amigos, mis vecinos y hasta la chica de la “maleta roja”… no, Facebook también me persigue, quiere que me eche novio.
Los datos de nuestro perfil ayudan a Facebook a vendernos a las empresas. Con los anuncios sociales las compañías pueden dirigirse a un público segmentado, por ejemplo: hombre de 25 a 35 años casado y que trabaja en Renfe; todo depende también de la cantidad de datos que hayamos añadido a nuestro perfil, desde aquí os animo a utilizar vuestro sentido común.
Imagino que las páginas web de contactos deben pensar que las mujeres de treintaypocos años y solteras, estamos desesperadas por conseguir pareja, por eso se dirigen a nosotras con anuncios tan originales como: “¿quieres un novio? o ¿el hombre de tu vida?”, aunque definitivamente el mejor es “Romance a millonaire” (no sólo será tu pareja, sino que te retirará de por vida, jajajja). No estoy muy convencida de la efectividad de este tipo de publicidad, de hecho me he topado con un ejemplo del poco “tacto” que pueden tener, a no ser que quieran promover la promiscuidad entre los hombres casados.

Ahora tengo curiosidad… ¿y cuando ponga en Facebook que estoy “en una relación con…” o “casada”?…mmm… y ¿cuándo sea madre?, ¿me recomendarán potitos, pañales y leche de continuidad?. Sólo espero que cada cosa llegue en su momento
Facebookero no hay camino se hace camino al facebookear…
Redes sociales… ¿hasta que la muerte nos separe?
Una de las características de las redes sociales es que han conseguido que cambiemos nuestra manera de relacionarnos con los demás, muchos incluso llegando a depender de la página y de los estados de sus amigos.
Todo lo compartimos a través de Facebook, Tuenti, Flickr, etc. Las fotos, los videos, nuestros estados de ánimos, lo hartos que estamos de nuestros jefes e incluso la muerte.
El sábado me llegó uno de esos mensajes, un mensaje de la muerte.
La rutina mañanera se empañó de lágrimas, la novia de mi mejor amigo de Londres, anunciaba a través del muro de Jamie que este había sufrido un accidente y que se había ido para siempre. Nos decía que no sabía si pensar que esta manera de darnos la noticia era ridícula, pero que era la manera más rápida de informarnos a todos, incluidos a aquellos que ella no conocía.
Facebook se ha convertido en el telegrama del siglo XXI. La red es la manera más rápida de acercarnos a todos, de mantenernos en contacto y de hacer que nos lleguen las buenas y las no tan buenas noticias.
¿Y qué pasa con las cuentas de los que ya no están?
Hace un par de semanas, una amiga me contaba el caso de alguien que había terminado con su vida de la manera más trágica y que, había visto como aquellos que conocían lo ocurrido escribían mensajes de condolencia en su muro; pero los que no tenían ni idea de lo sucedido, preguntaban en el mismo sitio qué era lo que había pasado…
Según Facebook, cuando un usuario fallece la información más sensible, como las actualizaciones de estado, es eliminada. Además, automáticamente se restringe el acceso al perfil sólo para sus amigos, creándose una cuenta “in memoriam”. Y si un familiar cercano lo solicita, la cuenta también puede ser cerrada permanentemente. Estas cosas me hacen pensar, en el testamento también sería buena idea indicar todas las claves y links a páginas y redes que utilizamos en Internet. Quizás no sea tan mala idea hacer testamento.
Las redes sociales estan aquí para quedarse. Lo afirman las cifras, pero sobre todo nuestro día a día.
Jamie se ha ido y me he enterado por Facebook… definitivamente : “Elvis has left the building… he’s waiting for me on the other side”
y de repente, soy 2.0
“Hoy es el primer día del resto de mi vida”. Eso es lo que pensamos los cuarentaypico compañeros de la agencia al día siguiente de que nos echaran a todos a la calle. Eso y… “grandísimo hijo de su madre”, pero bueno, esa es otra historia.
Un año desde aquel día y aquella semana en la que me vi: con un trabajo, sin trabajo, con uno, con dos y finalmente… con ninguno.
“El primer día del resto de mi vida”. En un par de meses, en una semana, en un día y hasta en unas horas te cambia la vida. Y la fama de freaky musiquera, internetera y dicharachera, te da la oportunidad de meterte de lleno en un mundo que, resulta que… te apasiona.
La comunicación verbal, no verbal, escrita, con música, con signos, en verso o en prosa. Hablar y escuchar. Eso es lo mío.
Siempre me he quejado de que en todas las empresas existe una falta de comunicación interna y externa innecesaria. ¿La culpa? De los de arriba. La transparencia, el diálogo y el debate, son asignaturas pendientes para muchos. El desconocimiento, provoca miedo. El miedo genera desconfianza, y la desconfianza hace que la comunicación no sea limpia.
Estas cosas no se cambian en dos días, menos cuando hablamos de algo tan nuevo y desconocido para las grandes empresas como son los medios 2.0. Hace un par de días un cliente me dijo : “Eres una evangelista… ¡amen!”
Hoy empiezo a facturar… será: “El primer día del resto de mi vida”
