Mamaaaaaaaa, jod*********r!!
Alazne, concursante-ratita presumida- la niña de la crisis de ansiedad- la hija de su p*ta madre- la de la bofetada, no ha pasado desapercibida en la edición actual de Pekin Express. Ni en el programa, ni en Facebook, desde donde desata su ira a través de una aplicación.


Las aplicaciones de Facebook son una manera más de entretenernos. La granja, el poker y la dichosa galletita de la suerte (ahora también trébol de la suerte), se han hecho populares entre los usuarios y para algunos se convierten en una adicción. Son odiadas y deseadas.
Cuando abrí mi perfil en FB me resultaba gracioso lo de regalar caramelos, recibir bebidas o que me dieran abrazos, esa sí que me molaba. Hoy, por el contrario, me dan una pereza enorme. Siento un rechazo natural cada vez que un amigo me invita a formar parte del “pet society”, a averiguar lo que significa mi nombre o a combatir en su bando en la guerra de mafias.
Y yo no soy la única, muchos usuarios se han cansado de aceptar invitaciones a aplicaciones sin sentido y sin tener muy claro que tipo de acceso a tu información personal estas autorizando. Así que al más puro estilo 2.0, ahora podemos aprovecharnos de la versión Facebook lite . Menos información, más limpieza en el diseño, pero sobre todo… sin rastro de Alazne y su ira desatada

1 respuesta hasta el momento ↓
El sentido común de la comunicación « De repente… 2.0 // 13/11/2009 a 8:07 |
[...] Alguno ya me avisa desde el asunto “abre esto que es importante”. Es como lo que os comentaba de las aplicaciones de Facebook, que se transforman en ruido para mi pantalla, no me [...]