Archivos Mensuales: diciembre 2009
Lo mejor de 2009: la música
Es por todos conocida mi afición a la música, sobre todo a la música en directo. El subidón de adrenalina, el sonido electrificante de las guitarras y el calor del público (uff, estoy mayor para el roce de las camisetas sudadas, jaja).
Mis orgasmos musicales, lo mejor del 2009.
No hay nada que se pueda comparar a saltar a ritmo de “Mr. Brightside”, dándolo todo en la pista del Palacio de los Deportes mientras te recorre el cuerpo una mezcla de electricidad, energía y estremecimiento, cuando un tema significa tanto, tanto…. o gritar junto con miles de personas en el Nou Camp “It’s a beautiful day” mientras te abrazas a grandes amigos. Machacando ese spot popular… no tiene precio.
Hay cosas que no tienen precio, compartir momentos de felicidad con la gente que quieres. Llorar de alegría o de emoción porque la letra de una canción te recuerda a alguien o a algo. Una canción de los Hombres G decía “no soporto a las niñas que todas las canciones les recuerdan a algo”. Yo soy una de esas niñas… no tengo nada que hacer con David Summers, lo se
Lo músicos son poetas. Siempre he sentido fascinación por las letras de las canciones, también por las melodías, pero las letras… es que yo soy de letras. Soy de sentimientos, de decir cosas bonitas aunque duelan. El otro día Joaquín Sabina decía que las mejores canciones salen del desamor, no puedo estar más de acuerdo con él. Cuando el corazón nos sangra es cuando somos más sensibles, más transparentes y es cuando a los suertudos les brotan las canciones de las heridas abiertas.
Admiro a aquellos que han podido plasmar en una canción ese dolor que alguna vez todos hemos experimentado: “El lado oscuro”, “El equilibrio es imposible”, “La marea”… cientos, miles de temas. Y frases… aún más. Hay una en particular que siempre cito porque es de un tema que para mí representa el estado de total adoración… “For you I bleed myself dry” (Por tí me desangraría), Chris Martin, ¡qué grande!. Llegamos a esos momentos de extremismo sentimental que tanto me gustan… no entremos en pánico, en la vida real no llegaría a eso, nadie se merece que nos quitemos la vida por ellos… pero en las canciones queda tan bien y es tan romántico, jajaja.
Desde aquí me gustaría dar las gracias a un par de grupos que me han acompañado en un montón de días grises y que me han subido el ánimo con sus canciones.
Love of Lesbian, a veces lo bueno se hace esperar. Les he descubierto tarde, pero justo a tiempo. Enormes en directo.
L.A., a Luis Albert tuve la oportunidad de saludarle hace un par de semanas y agradecérselo en persona. Luis es mágico en acústico, pero sus directos con la banda son tan electrizantes que te dejan con ganas de más. Toca con ganas, con rabia, es uno de los grandes.
Seguro que cada uno de vosotros tiene uno o dos o tres, o cinco mil temas como yo, que les recuerdan a cosas, vivencias, amores, desamores… os animo a que los compartáis conmigo y con los que leen mis palabras.
Pero que sepáis que la música no se termina en este post… tengo cuerda para rato.
Diciembre, limpieza de karma.
Diciembre es el mes de la reflexión, de marcar las buenas intenciones para el año que comienza, de recapitular y aprender, aprender y aprender de todo lo vivido. Esto de aprender es un decir… llevo un par de días poniendo en marcha la ley del karma. Pensando qué he podido hacer regular para intentar remediarlo. Mi parte espiritual ha despertado este año y ahora que finaliza no quería dejarla de lado.
He de confesar que me cuesta. Siempre me ha costado dedicarme tiempo a mí, nunca me paraba a pensar que debía trabajar mi “yo”, que todo pasaba porque tenía que pasar y que, bueno, si algo malo me pasaba era la más desgraciada y me compadecía de mí misma por mi mala suerte… ¿suerte?… a ver si va a ser por el karma.
¿No os ha pasado? Me refiero a que no entendáis que os pasen ciertas cosas y que le busquéis el motivo a todo o a casi todo. ¿Tiene que tener todo una explicación? Bueno pues yo, por si acaso, este año me he decidido y me he puesto de limpieza en Diciembre.
No me imaginéis como Earl, no creo que tenga tan mal karma como él, o eso espero.
Me he puesto a analizar mis conductas y me he dado cuenta de que habían patrones que se repetían, situaciones, personajes y sobre todo, comportamientos. Según la ley de Murphy… si algo te puede salir mal… te saldrá peor. Por lo tanto si mi patrón de conducta es repetitivo… si puede salir mal… seguirá saliendo peor. Hay que poner remedio a esto.
Paradójicamente, la mayor parte de las veces uno de los problemas lo encuentro en la comunicación, más bien en la falta de ella. Irónico, yo que me dedico a comunicar, que no pueda comunicarme con mi vida… en fin.
No decir las cosas cuando deben ser dichas, dejar pasar situaciones por no enfrentarnos a ellas y pensar que el tiempo “lo pone todo en su sitio”, hasta el momento no me ha ayudado demasiado, así que voy a intentar aplicarme el cuento. Porque todos conocemos la teoría, pero siempre nos falla algo de la práctica. Todos cometemos errores, errar es de humanos y perdonar también.
Ahora me toca pasar la fregona…
Quien este libre de culpa, que tire la primera piedra.




