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Por qué las mujeres quieren casarse. Capítulo II: el vestido de la novia
Para ser princesa y sentirse princesa, hay que tener un vestido de princesa.
El vestido de la novia.
Es lo mismo pero no es igual, que tener que comprarte un vestido bonito para una fiesta. Tiene que ser el “vestido”, la novia será el centro de atención, la protagonista y todo el mundo, absolutamente todo le mundo va a opinar sobre él. Bien y mal
Así que como va a ser tan importante, normalmente en la elección, además de la novia, suele participar la familia, las amigas y el de la tienda. Para los chicos que no se hayan casado y para las chicas ingenuas, que sepáis que el vestido, además de ser ideal, será carísimo.
El festival del humor o del drama, que puede llegar a ser la elección del vestido, me ha sorprendido haciendo zapping en casa. En ese gran canal que nos ofrece la TDT en exclusiva para las mujeres, Divinity, han estrenado “El vestido de tu boda“, que en su versión original tiene un título mucho más motivador “Say Yes to the dress“. Como es un programa americano, os podéis esperar cualquier cosa y sí, yo me partía de risa, sobre todo con los momentos de las madres y las hermanas de las novias opinando sobre el vestido y siendo crueles, muy crueles. Que malas podemos ser las mujeres.
Hay vestidos para todos los gustos y además del de la novia, nos fijamos en el de las invitadas. Así que si tenéis una boda a la vista no penséis que todo le mundo se centrará en el vestido de la novia, eso es obvio, pensad que vosotras también seréis diana de comentarios y críticas, así que ojito, que si la novia no lleva “damas de horror” vosotras podríais ser el horror de la boda. Y no queremos eso, ¿verdad?.
“Blanca y radiante, va la novia”
Algunas novias… no encontraron el vestido, ¿o el novio?
En busca del título perdido
Es la lucha continua que tenemos con el cine en este país. Cine doblado versus versión original.
Os imaginaréis de qué lado estoy yo, ¿verdad?.
La verdad es que después de ver todas las series y las películas en inglés o en versión original subtitulada el inglés (sí, los martes me iba al cine de Notting Hill Gate a ver las pelis europeas… que friki, eh?), pues fue un shock volver a España y tener que tragarme las versiones dobladas, pero bueno, gracias al dual y a Internet, no lo echo tanto de menos. En aquella época, respiraba cine… trabajaba en la sección de pelis en la Virgin!
Algo que sí me sigue pareciendo ridículo son las traducciones que parecen estar hechas “a ojo”, o porque el título original es muy largo o demasiado poético.
De estos últimos es una de mis películas favoritas: “Eternal Sunshine of the Spotless Mind” que tradujeron como “Olvídate de mí”.
Vale, ok, el protagonista es Jim Carrey al que conoceréis por sus muecas y sus comedias histriónicas, pero en este peli, en esta peli… Jim Carrey excepto en una secuencia, no es Jim Carrey. El problema que le encuentro en este caso es que cambia la percepción que puede tener el futuro espectador de ella. Esta es una peli de pensar, no una comedia de Jim.
Me gustó y me gusta tanto esta película, que sigo sin entender que un título tan precioso hubiera sido acribillado de esa manera. Es que tenéis que ver la peli para que me entendáis, de verdad. ¿La habéis visto? Hacedlo ¡YA! (es una orden)
Besos para todos
“I need your lovin’ (Like the sunshine)”
Por qué las mujeres quieren casarse. Capítulo I: el anillaco
Este título es totalmente SEO y hecho a propósito, he pensado que los chicos buscarían de una manera parecida cuando sus novias estén dándoles la lata con el tema matrimonio, así que voilá!
Pero el post, el post no sé, esta última semana ha aparecido en mi vida el tema boda, aunque con la boda de mi amiga Carlota llevamos con el tema boda en el círculo un par de meses y he pensado que sería divertido escribir sobre esto.
Así que aquí va la primera parte, que si lo escribo todo en uno os cansáis.
Yo no soy de bodas, no soy de ‘mi boda’ para que me entendáis, las del resto de la gente me gustan, me encanta lo de ir a elegir un vestido bonito, con zapatos a juego y toda la parafernaria que rodea a la fiesta. Hace años (muchos) fantaseaba con mi boda, pero hoy día paso bastante. Eso sí, a una boda en Las Vegas nunca le diría que no.
El anillo es el punto en el que todo comienza, la pedida, el hincar la rodilla y pedirte matrimonio. A mi amiga María su chico se lo ha pedido así este fin de semana, qué bonito.
A Diana, también este fin de semana, se lo pidieron escrito en un plato de postre, en chocolate y con unas vistas espectaculares de una ciudad preciosa. Muy romántico y con anillaco.
Empieza el cuento. Yo siempre fuí más de la Warner que de Disney, pero a las niñas desde pequeñas nos enchufan las historias de cuento de Disney y, la mayoría, se deja enganchar. Después de adultas, nos vendieron las historias de Carrie y sus amigas hablando de hombres y sexo, pero todas querían anillo y si era de Tiffany & Co. mejor
Por la parte de los chicos fijaos que nos cuesta meternos en vuestra mente, mucho, muchísimo. Pero, yo creo que al final los chicos sabéis que estas tonterias nos hacen ilusión y total, pensáis que: si ya estamos viviendo juntos y tenemos sexo cuando os apetece, no está mal tenerlo por escrito que así ya nos ‘aseguramos’ un par de polvos a la semana. (Estoy segura de que alguno también se casa enamorado
)
Cuando en Pretty Woman (esa gran película que siempre es líder de audiencia) Edward le pregunta a Vivian en una de las pocas conversaciones ‘profundas’ que tienen, qué es lo que quiere de él, ella le contesta: Quiero el cuento…
Y la muy z*rra lo consiguió
Morir de amor
Cuando esta mañana impactada por lo ocurrido en Oslo, sumado a historias que me rodean diariamente lanzaba un tweet, ni me imaginaba que tendría banda sonora predeterminada.
En esos momentos de reflexión introspectiva que me permito de vez en cuando, suelo pensar un poco en todo lo que me importa y en el estado del mundo en general. Qué friki que soy (sí me lo digo yo todo).
El caso es que pensar en por qué ocurren tragedias, guerras y muertes, siempre me hace poner los pies en la tierra y dar gracias por ser tan afortunada.
El tweet en cuestión era el siguiente:
Lo de estar tantas horas sola y sobre todo, lo de trabajar sola ha hecho que desarrolle esa maravillosa cualidad de hablar sola y a veces, esto se extiende a Twitter.
Hace poco un amigo me ayudaba a reflexionar sobre algo y me dijo: el mundo lo mueve el amor o el miedo. El amor hace que luches hasta la muerte por algo, las grandes pasiones y alguna de las guerras más importantes han estado motivadas por amor. Y el miedo, el miedo hace que todo vaya mal.
Que esta tarde falleciera Amy Winehouse, sólo a hecho que le diera una vuelta a este pensamiento. El club 27, el de los músicos que han muerto a esa edad a causa de las drogas, tiene un nuevo miembro.
Las drogas son totales desconocidas para mi, ya sabéis que ni siquiera bebo, he oído hablar de ellas y he vivido sus efectos reflejados en mis amigos. Nunca me ha gustado entrar en el debate con la gente que consume habitualmente y por suerte no conozco a nadie adicto. ¿Tenemos miedo y nos aislamos?
¿Tenemos miedo y rechazamos la valentía? ¿Está la cobardía impuesta en la sociedad?
Será porque siempre he sido muy clara, demasiado transparente y tan, tan sincera, que no entiendo que sigamos guardándonos los sentimientos y peor que eso, que tengamos los mecanismos de autodefensa encendidos por miedo a… ¿a qué?… ¿a vivir?
La música de Amy Winehouse me ha acompañado más de una noche y sus letras de desengaño y dolor de vez en cuando me identificaban. Describe como nadie el sufrimiento del desamor.
Era de las mías, si hay que sufrir, yo sufro más que nadie
Que pena que se busquen respuestas en las drogas, las guerras, los atentados, etcétera. Todo cambia, todo se transforma y ¿nosotros?, ¿hacemos algo para hacer del mundo un lugar mejor?
¿Ponemos de nuestra parte para ser felices? ¿Por qué no?
Carpe diem
“We only said goodbye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to…”
R.I.P. Amy Winehouse (Sept.1983-Julio 2011)











