Archivo del sitio

Diciembre, limpieza de karma.

Diciembre es el mes de la reflexión, de marcar las buenas intenciones para el año que comienza, de recapitular y aprender, aprender y aprender de todo lo vivido. Esto de aprender es un decir… llevo un par de días poniendo en marcha la ley del karma. Pensando qué he podido hacer regular para intentar remediarlo. Mi parte espiritual ha despertado este año y ahora que finaliza no quería dejarla de lado.

He de confesar que me cuesta. Siempre me ha costado dedicarme tiempo a mí, nunca me paraba a pensar que debía trabajar mi “yo”, que todo pasaba porque tenía que pasar y que, bueno, si algo malo me pasaba era la más desgraciada y me compadecía de mí misma por mi mala suerte… ¿suerte?… a ver si va a ser por el karma.

¿No os ha pasado? Me refiero a que no entendáis que os pasen ciertas cosas y que le busquéis el motivo a todo o a casi todo. ¿Tiene que tener todo una explicación? Bueno pues yo, por si acaso, este año me he decidido y me he puesto de limpieza en Diciembre.

No me imaginéis como Earl, no creo que tenga tan mal karma como él, o eso espero.

Me he puesto a analizar mis conductas y me he dado cuenta de que habían patrones que se repetían, situaciones, personajes y sobre todo, comportamientos. Según la ley de Murphy… si algo te puede salir mal… te saldrá peor. Por lo tanto si mi patrón de conducta es repetitivo… si puede salir mal… seguirá saliendo peor. Hay que poner remedio a esto.

Paradójicamente, la mayor parte de las veces uno de los problemas lo encuentro en la comunicación, más bien en la falta de ella. Irónico, yo que me dedico a comunicar, que no pueda comunicarme con mi vida… en fin.

No decir las cosas cuando deben ser dichas, dejar pasar situaciones por no enfrentarnos a ellas y pensar que el tiempo “lo pone todo en su sitio”, hasta el momento no me ha ayudado demasiado, así que  voy a intentar aplicarme el cuento. Porque todos conocemos la teoría, pero siempre nos falla algo de la práctica. Todos cometemos errores, errar es de humanos y perdonar también.

Ahora me toca pasar la fregona…

Quien este libre de culpa, que tire la primera piedra.