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Pasión
Me maravillan las personas apasionadas, tienen una energía y una fuerza contagiosa. Un entusiasmo desmedido y una actitud envidiable. Así que he decidido que esta sea mi segunda palabra de camino a la limpieza de karma de este año.
Soy una persona afortunada. Mi fortuna es rodearme de vez en cuando de gente que desprende esa pasión por las cosas, que con su discurso consigue evangelizarme aunque no tenga ni idea de lo que están hablando, ¿no es eso genial?.
Hace un par de semanas me di cuenta. Mientras un director creativo me explicaba una acción, me fijaba en sus gestos, en sus expresiones, en la fuerza que desprendía su mirada mientras me contaba cada detalle. Y cada detalle estaba impregnado de algo que lo hacía sumamente especial y adictivo. Cuando terminó, le dije en confianza: “es alucinante cómo me vendes la historia, la seguridad con la que me hablas, todo“. A lo que él respondió: “realmente nosotros no vendemos la idea, vendemos la pasión, el entusiasmo por esa idea“.
Cuando crees en algo firmemente, lo defiendes ante actitudes contrarias… pero si esta creencia ha sido “parida” por ti… por defenderlo matas (no literalmente, ya me entendéis).
Los creativos estáis en el top de gente que me transmite esa pasión, no sólo por lo que ya he comentado, si no también porque lidiáis directamente con clientes que no ven más allá de sus ideas ancladas en una realidad algo arcaica.
Además de este colectivo tan especial, en el que alguno puede llegar a hablar más que yo… sí, es verdad, he conocido hace poco a un creata que habla más que yo… (increíble, lo sé); en el mundo emprendedor la pasión se respira diariamente. Peeeero, he de decir que no todos los emprendedores tienen el don de transmitir esa pasión. He visto presentaciones de proyectos que me dejaban fría, a pesar de que la idea era apasionante.
Entonces, ¿cómo lo solucionamos? No todo el mundo es Alex Puig en la Campus Party
Creo que es fundamental estudiar, copiar de los grandes y ensayar. La pasión la llevas dentro sólo hay que aprender a transmitirla.
Me gusta el entusiasmo, le da un sentido extra a la vida, simplemente por la cantidad de sensaciones que te hace sentir, entre ellas la pasión.
Sed apasionados, de aburridos esta el mundo lleno
Desilusión
Ya estamos en el último mes del año, en el que la mayoría de nosotros hace recapitulación de lo que ha sido su año, lo bueno, lo malo y lo regulero.
El año pasado me dió por escribir posts sobre lo mejor que consideraba había pasado en mi año 2009, este año “me renuevo” y voy a dedicárselos a las palabras que han marcado este 2010.
¿Cuántos planes hacemos? ¿Propuestas entregamos?¿Ilusión inyectamos? Que se quedan en nada.
Pues eso… de desagradecidos esta el mundo lleno (refranero popular).
Soy una persona que se ilusiona con facilidad, en cuanto quieren contar conmigo para algo que me parece interesante, adopto el proyecto como mío y pongo todo de mi parte. No siempre llega al nivel de ilusión de los regalos de los Reyes Magos para los niños, pero el brillo en mis ojos es parecido.
A nivel “negocios” muchas veces nos olvidamos de esa otra palabra que tanto me gusta, empatía. Desde aquí me disculpo con aquellos a los que les haya podido producir ese sentimiento de desilusión por algún correo, o alguna llamada sin contestar. Como me dice mi hermana… “insiste, al final te pagan por pesada”. Pues lo mismo os digo, me despisto, pongo el correo como destacado y podría quedarse forever en la bandeja de entrada. Insistid.
A nivel personal… un año da para muchísimo. Lo vivido y lo que han vivido a mi alrededor… ¿cuántos libros se podrían escribir? También alguna telenovela
Ser amable es gratis señores y señoras, una sonrisa, un correo, un DM… un gesto de “ahora no” o un “gracias”, no nos cuestan nada, ¿o sí?.
Yo que abogo por una comunicación directa y transparente, por las verdades dolorosas a las “mentiras piadosas“, os animo a reflexionar sobre esto.
Cada uno piensa y siente a su manera, así que quizás algo que vosotros suponéis como natural o sin importancia, a otra persona puede suponerle una desilusión.
Evitemos desilusiones y provoquemos sonrisas
Navidad
Cuando era pequeña, la Navidad molaba. No es que ahora no me guste, pero es diferente…
Antes me gustaba porque estaba un par de días sin ir al cole, le escribía la carta a los Reyes Magos y toda la familia se reunía dos noches en casa de mis abuelos, para celebrar la Nochebuena y para recibir el nuevo año comiéndonos las uvas. Vale, vale… y al final venían los Reyes Magos y los regalos
Ahora, es diferente.

De todas formas, las Navidades en Maspalomas siempre han sido diferentes. En Maspalomas en Navidad y en cualquier época del año, puedes salir en camiseta a la calle. Mis amigas “peninsulares” alucinaban y alucinan cuando lo cuento. Yiyi siempre dice: “esto es el paraíso amiga”.
Molaba colocar el árbol (sí, me gustaba aunque estuviéramos a 21º en la calle). Mi padre se entretenía montando el Belén, que se convertía en todo un acontecimiento: musgo de la cumbre, arena de las dunas y picones haciendo el caminito.
Pasarme la nochevieja viendo la tele, no tenía edad de salir, pero me tragaba el especial de Navidad de Televisión Española y después Grease, siempre ponían Grease, ¿no?. Y el día seis de Enero, levantarse a las 7.30 de la mañana para ver los regalos antes de que mi padre se fuera a trabajar y después esperar a que fuese una hora razonable para salir a la calle y jugar con los juguetes nuevos.
Cuando eres niño mola, es cuando realmente se vive, los adultos la vivimos a través de ellos y de su ilusión.
Ayer en casa éramos 23. Esta época del año es la única en la que todos los primos nos reunimos y nos ponemos al día de trabajos, novi@s, etc. Por eso ahora la Navidad también mola. Conocer cómo les va, contar cómo te va y que te inviten a visitar Berlín o Grecia…
Mola estar rodeada de gente que te quiere y que se preocupa por ti, que te ofrece su ayuda, sus consejos y que te hacen saber de una manera u otra que, en Navidad o en cualquier otra época del año, ellos también estarán ahí.
“… y los peces seguirán bebiendo en el río”






