Tuenti: Inocencia, exhibicionismo y amor.

Es como si volviera al instituto, a la hora del recreo y a cuchichear con mis amigas: que si menudo aburrimiento de clase, que si el profe me tiene manía, que por qué no me aprueba con un cuatro y medio… Es volver a mirar de reojo al de 3º, al que venia al insti en moto, el guaperas de turno y el que hacía que se me subieran los colores cada vez que pasaba a mi lado.

Pasear por la red Tuenti consigue trasladarme a otra época, a aquella en la que todavía buscaba mi sitio (como si ya lo hubiese encontrado, jaja), aquella en la que las populares se levantaban una hora antes para maquillarse (nunca lo entendí, con lo bien que se estaba en la cama) y aquella en la que luchábamos por hacernos un hueco en el mundo.

En Tuenti se respira la ingenuidad de los que estan descubriendo la vida, la frustración de los incomprendidos y la ilusión por el primer amor. Es una bomba de relojería. Está llena de hormonas explosionando, de chic@s que buscan su mejor foto enfrente del espejo del baño, insinuándose y a veces enseñando un poquito más de la cuenta.

Como Community Manager siempre procuro ponerme tanto del lado del cliente como del lado del consumidor para así entender los dos puntos de vista. Hoy me pongo del lado de los adolescentes, el cliente lo dejaremos para otro día.

Cuando yo tenía quince años no existía Tuenti pero estoy segura de que, si hubiera existido, seguramente habría estado conectada con mi mundo a través de la red. Compartiría las fotos del fin de semana en el Burguer y me haría trescientas fotos de perfil hasta dar con la adecuada, una en la que estuviera guapa, sexy y atractiva. Cuando tienes quince años no te preocupa, ni siquiera te planteas, que el que pueda ver tu foto sea un pervertido o un pedófilo. Cuando tienes quince años sólo piensas en que cuando tu foto la vea “fulanito”, piense que eres la chica más guapa del grupo, ¿qué digo del grupo?, de todo Tuenti:-)

Ains el amorrrr… el amor está a flor de click en Tuenti. Los estados de los perfiles personales están llenos de frases de amor incondicional, de promesas de por vida y de “siempre y para siempre”. Y en las fotos hay besos y besos… y más besos, de las parejitas enamoradas.  Esto es lo único que me ha despertado una pizca de envidia, más que envidia,creo que es nostalgia. Nostalgia de los primeros besos furtivos, de las sensaciones nuevas y las mariposas en el estómago.

La libertad de vivir los sentimientos de manera limpia y pura, es algo que sólo se vive al principio. Después llegan los desengaños, los corazones rotos y la desconfianza. Vale, vale, también hay gusanillos y mariposas, pero nunca son como las primeras.

La inocencia de la primera vez sólo se vive al principio, en el patio del instituto de Tuenti.

Después, suena la campana y te ves metid@ en una clase de Facebook.